Inversión en talento gastada talento quemado
Cuántos de vosotros conocéis empresas, al menos por fuera, por lo que dicen que hacen, por como se anuncian (no voy a nombrar nombres, por si acaso, pero están en la mente de todos), que resultan enormemente atractivas y despiertan enormes deseos de incorporarse a sus plantillas.
También ocurre, quizás con demasiada frecuencia que la expectativa, una vez pasado un tiempo prudente no se corresponde con la realidad.
Aquella imagen que nos transmitía la empresa en sus comunicados, convenciones, anuncios, ruedas de prensa, no se corresponde con la realidad que se encuentra dentro.
¿Qué ha pasado? Simplemente que la empresa no estaba preparada para recibir un montón de personas, muchas con talento, cargadas de ilusiones, con las baterías bien preparadas.
Las personas se han encontrado en el interior de la empresa con ambientes hostiles, jefes envidiosos, personas desafectas, en fin un entorno más bien tóxico y poco proclive al desarrollo del talento
Suele haber un desajuste. Es más fácil captar personas con talento que mantenerlas. Gestionar personas de talento requiere a su vez enormes dosis de talento directivo, enormes dosis de “darse a los demás”, de mantener vivas las ilusiones con el ejemplo diario.
¿Qué hacen las personas en esa situación? Solemos encontrar tres tipos de actitudes:
1. Los que se resignan. Dicen, bueno, a fin de cuentas no se está tal mal, se está calentito en invierno y fresco en verano, y todos los meses te pagan la nómina. ¿Qué se ha hecho de las ilusiones, de las ganas con las que uno llego? Se han archivado, han pasado a mejor vida. Hay que sobrevivir y acomodarse al lugar.
2. Los que se van. Los que dicen, del “dicho al hecho va un trecho”, esto no se corresponde con la imagen y promesas iniciales. Yo puedo hacer cosas mejores y de mejor forma. Tengo aspiraciones y talento para conseguirlas. Buscan otra oportunidad en otra empresa
3. Los “trepas”.Los que ven en el lugar un sitio propicio para hacer realidad sus propias ambiciones más ruines. Se suman al ambiente tóxico, y lo que es más aspiran a dirigirlo.
Las empresas queman mucho talento. Aquellas personas con personalidad propia, con ideas, con espíritu innovador, suelen ser las primeras sacrificadas por muchas organizaciones. Hay mucho jefes que no toleran estas posturas, por mucho que la propaganda de la empresa diga que el talento es lo primero. Las personas críticas son incomodas, incomodan a los superiores con preguntas y sugerencias, le obligan a pensar.
Las personas con talento, que se apartan de la mediocridad, suelen atravesar largas marchas del desierto, hasta que encuentran una empresa o una actividad en la que desplegar sus dotes. Sus CV no suelen estar llenos de éxitos, al menos en los primeros años. Muy al contrario suelen estar llenos de sinsabores y desilusiones

Fernando Giner. Dr.en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Alcalá. Profesor en el área de Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá. Dilatada experiencia como directivo en empresas bancarias, industriales y de consultoría. Compagina la docencia con la actividad consultora en empresas en materias de: organización, gestión del cambio y del conocimiento, información para la gestión, cuadros de mando y las tecnologías de la información. Autor de diferentes libros, numerosos artículos y conferenciante habitual. Su línea de investigación es la información en las organizaciones, la sociedad de la información y las tecnologías.Director del curso, Titulo Propio de Experto, en Dirección y Gestión de la Información y sus Tecnologías:diseño y desarrollo de los sistemas empresariales de información, organizado por la Universidad de Alcalá y Global Estrategias