Instalados en la vorágine y la insatisfacción
Hoy para muchos es el retorno, la vuelta al trabajo. Cuantos a estas horas estarán ya “estresados” olvidados esos “pocos” días placenteros, en los que uno era completamente dueño de sus propias decisiones.
Para unos el “estrés” lo provoca la propia insatisfacción con el trabajo, el nuevo contacto con una actividad, un entorno, unos jefes, a los que de verdad no soportan, pero qué remedio, hay que comer todos los días. No es fácil renunciar a la comodidad de una nómina por la búsqueda, siempre incierta, de otro trabajo que nos gratifique más, que nos identifique más con lo que somos y lo que hacemos.
Para otros les sobreviene un ansia desaforada por la actividad. Entran de lleno en una vorágine con una actividad casi frenética. No hay distinción entre lo urgente y lo necesario, y se ponen a realizar cualquier tarea, la que sea, con tal de contabilizar en su haber una actividad más realizada.
Hoy en día hay bastante de esto último. Tendemos a valorar muy poco lo conseguido, no hay permiso para disfrutar de lo logrado. Es como si la sociedad no permitiera un mínimo de relajación placentera ante un logro conseguido.
Acabamos de obtener un logro, o de adquirir un objeto deseado que nos ha costado esfuerzo y sacrificio, o de superar una dificultad sería, inmediatamente nos estamos preparando para la siguiente “actividad”.No importa mucho cual sea, hay que estar siempre en marcha. No nos damos tiempo al reposo después de un esfuerzo. Es como si una voz en nuestro interior nos dijera “no remolones no hagas el vago, ponte de nuevo en marcha ya”.
Todo aquello que nos rodea, en especial los medios de comunicación, son altamente proclives a incorporar y difundir mensajes ligados a la actividad permanente. No hay más que ver las declaraciones de un deportista que acaba de ganar un campeonato importante, no se da sosiego, unos minutos para el disfrute y de nuevo a mejorar a continuar. Igualmente los mensajes que tienen que ver con la vida sana. Vida sana y actividad frenética, en gimnasios, al aire libre, es todo uno. La vida sana en machaque del cuerpo continuado.
Tendrá al final razón Jacques-Marie Émile Lacan en el sentido de que realmente disfrutamos en el proceso. Es decir el ser humano realmente se siente vivo en tanto en cuanto está en pos de algo. Una vez lo logra deja de apreciarlo, de desearlo e inmediatamente tiene que ponerse en marcha para buscar de nuevo otra meta. Será tal vez “la no satisfacción” con lo logrado, pero “la si satisfacción” con el proceso, lo que nos hace estar en predispuestos para la actividad permanente, aún cuando nuestra vida sea una continua vorágine.

Fernando Giner. Dr.en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Alcalá. Profesor en el área de Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá. Dilatada experiencia como directivo en empresas bancarias, industriales y de consultoría. Compagina la docencia con la actividad consultora en empresas en materias de: organización, gestión del cambio y del conocimiento, información para la gestión, cuadros de mando y las tecnologías de la información. Autor de diferentes libros, numerosos artículos y conferenciante habitual. Su línea de investigación es la información en las organizaciones, la sociedad de la información y las tecnologías.Director del curso, Titulo Propio de Experto, en Dirección y Gestión de la Información y sus Tecnologías:diseño y desarrollo de los sistemas empresariales de información, organizado por la Universidad de Alcalá y Global Estrategias
Antonio Ayala dijo
¡Mis cordiales saludos Fernando! Deseo que las vacaciones hayan sido estupendas y en las mejores y queridas compañías. Me ha encantado tu artículo y tus miradas a las cotradicciones que tenemos las personas hoy en día: mucha competencia. Lo de Lacan es una rica reflexión, con total vigencia y además muy util. Te informo, como amigo, en mi Blog-Bitácora, que acabo de publicar un nuevo artículo, homenaje al Cine de los años 50: con una notable película "Semilla de Maldad", de EEUU, con temas relacionados con la Escuela y la Sociedad, también doy pinceladas a aquellos años y a la juventud actual. Estaré encantado contus comentarios. ¡Un fuerte abrazo y que disfrutemos más y mejor de la vida con mucho amor! Antonio Ayala
4 Septiembre 2006 | 07:23 PM