¿El proceso o el logro? Qué es lo que cuenta.
Siempre que nos proponemos algo, en definitiva la consecución de un objetivo, ponemos en marcha un proceso. El proceso es el que nos lleva a la acción para el logro del objetivo previamente establecido.
La pregunta es ¿qué nos motiva más, qué nos excita más, qué nos impulsa más? el proceso o el logro del objetivo.
Una posible respuesta o al menos un debate sobre la respuesta la podemos encontrar en la película de Alan Parker la vida de David Gale. En la misma, David Gale, papel interpretado por Kevin Spacey, debate en el aula con los alumnos sobre los planteamientos de Lacan en torno a los sueños y las fantasías. Hay dos frases que nos pueden resultar esclarecedoras al respecto. “Las fantasías tienen que ser poco realistas, en el momento que consigues lo que buscas ya no puedes quererlo”. “Para que el deseo pueda existir los objetos tienen que estar permanente ausentes”.
Estas dos frases de la escena en cuestión, atribuidas según el protagonista al filósofo francés Lacan nos ponen sobre la pista. ¿Qué cuenta más para nosotros el proceso o el logro?
Trayendo las dos frases de Lacan a nuestro terreno, diríamos:
1. Una vez logrado el objetivo el mismo deja de interesarnos.
2. Para que el impulso esté vivo, para que el motor que mueve a la acción se ponga en marcha, los objetivos deberían ser “casi inalcanzables”. Ello nos llevaría a la motivación permanente.
Pensemos cada uno de nosotros en situaciones en las que un objetivo nos ha sido de alto interés su consecución. ¿Cuándo hemos disfrutado más? En el transcurso del proceso, en todo lo que hemos tenido que hacer, en todas las fuerzas que hemos tenido que conjuntar, en todo lo que hemos tenido que mover para lograr el objetivo. O bien cuando hemos llegado a la meta, cuando hemos conseguido el objetivo.
Yo particularmente estoy mucho más próximo a las aportaciones de Lacan. Si bien es cierto que se siente una enorme gratificación cuando se consigue el objetivo buscado, se siente una importante subida de la autoestima, no es menos cierto que el “proceso para el logro” resulta apasionante. Ese poner en juego nuestras habilidades, ese poner en juego nuestros apoyos, la propia incertidumbre que asalta a lo largo del proceso ¿lo conseguiré? Verdaderamente resulta excitante y te impulsa continuamente a no abandonar.
Tal vez por eso, porque en el fondo reconocemos, al igual que Lacan, que para que la motivación se mantenga viva el objetivo deseado debe estar lejos, y cuando lo conseguimos deja de interesarnos, es por lo que el ser humano busca continuamente nuevos retos, nuevos objetivos a los que enfrentarse, en el convencimiento de que es en proceso de su logro dónde se consigue una máxima satisfacción y dónde uno esta compitiendo consigo mismo, poniendo su habilidades y capacidades al máximo rendimiento. Cuando ha conseguido el objetivo la competición la ha ganado y entonces

Fernando Giner. Dr.en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Alcalá. Profesor en el área de Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá. Dilatada experiencia como directivo en empresas bancarias, industriales y de consultoría. Compagina la docencia con la actividad consultora en empresas en materias de: organización, gestión del cambio y del conocimiento, información para la gestión, cuadros de mando y las tecnologías de la información. Autor de diferentes libros, numerosos artículos y conferenciante habitual. Su línea de investigación es la información en las organizaciones, la sociedad de la información y las tecnologías.Director del curso, Titulo Propio de Experto, en Dirección y Gestión de la Información y sus Tecnologías:diseño y desarrollo de los sistemas empresariales de información, organizado por la Universidad de Alcalá y Global Estrategias
wendy dijo
la lectura me parese que se encuentra centrda en lo que es la vida real actual y futura, y aparte de eso me saco de muchas dudas cuando lei el texto.
5 Septiembre 2007 | 02:32 PM