El conocimiento organizacional fuente de la innovación
El conocimiento que una organización posee representa el saber hacer de la organización, y por lo tanto es la que la capacita para poder diseñar, fabricar, comercializar, atender los mercados..etc.. Este saber hacer esta formado obviamente por aquel que está depositado en la personas más todo aquel otro que se encuentra disperso en procedimientos, normas, documentos y en definitiva en cualquier medio y soporte. Si las organizaciones no son capaces de atender a los puntos siguientes, los riesgos de no progreso son evidentes:
Organizar dicho conocimiento. ¿Todo conocimiento vale? ¿Qué tipo de conocimiento hay que preservar? Quizás para empezar esta fase la empresa debería preguntarse cuales son sus verdaderas ventajas competitivas a tenor de las estrategias que pretende desarrollar.
Recoger y almacenarlo. Solo mediante una serie de procesos normalizados, con apoyo de las tecnologías de la información, la organización será capaz de crear bases de datos de información que proporcionen conocimiento a sus empleados. Estos procesos no son sencillos ni baladíes. Muchas veces la ignorancia de las organizaciones en estos temas, o su pertinaz testarudez llevar a confundir la gestión del conocimientos con la gestión de los papeles y los documentos. Se empecinan en que un proyecto de gestión del conocimiento se trate y se considere igual que uno de gestión documental.
Pues no son parecidos ni por asomo. Si bien las TIC son muy similares en los dos proyectos, en el de gestión del conocimiento es crítico determinar las competencias básicas de la organización cara al logro de una estrategia, ya que aquellas se traducen en la realidad en un saber hacer aplicado.
Distribuirlo y ponerlo a disposición de sus miembros. El compartir es crucial. El perfeccionamiento del conocimiento, el saber hacer y las destrezas sobre un problema solo se perfeccionan cuando se pone en juego “lo que yo se y lo que otros saben” de ese proceso de compartir y de crítica constructiva surge un perfeccionamiento del saber y en ocasiones un nuevo saber totalmente distinto del original.
Hemos indicado que de no atender a estos puntos los riesgos de no progreso por parte de la organización son evidentes, fundamentalmente porque en este no progreso subyacen a su vez riesgos de diferente signo los más significativos merece la pena especificar:
La empresa estará demasiado expuesta al albur de las rotaciones de su personal. ¿Qué conocimientos clave se lleva consigo la persona que acaba de marcharse de la empresa o que ha sido despedida? ¿Qué conocimientos traen los nuevos que se incorporan? ¿Por qué no ha sabido la empresa preservar el conocimiento nacido en su seno, a partir de los trabajos y capacidades aplicadas por su personal?
No creará, generará nuevo conocimiento. El nuevo conocimiento surge cuando se tiene la posibilidad de aplicar “un saber que todavía no se sabe que se sabe” a la resolución de un problema (el lanzamiento de un producto, la modificación de un proceso o las relaciones con los clientes). Ese nuevo conocimiento solo surge cuando se ponen en concurso dos cosas: la capacidad de compartir con otros y el entusiasmo por descubrir una nueva forma de hacer las cosas. Entonces surge una sinergia entre el equipo que le lleva descubrir y adquirir ese saber que todavía no sabía que sabía.
Las empresas deberían invertir tanto en información de calidad como en procedimientos de gestión de dicha información para poder trasformarla en conocimiento de la organización, creando a su vez procesos de generación de nuevo conocimiento.
Llama profundamente la despreocupación de nuestras empresas por todo lo que huela a inversión deinnovación. Noticia del 7.02 ciencia y empresa hablan idiomas distintos.
Hace unos años, creo recordar que unos seis se dio el boom de la gestión del conocimiento o knowledge management, los folletos publicitarios de seminarios estaban llenos de oferta al respecto, las consultoras tenían esta línea como estrella. ¿Qué ha sido de todo ello? Poco más que nada. En este aspecto como en tantos otros ha sido más bien flor de un día (ver informe del IESE-Capgemini "gestión del conocimiento y competitividad de la empresa española - 2003)
Nuestras empresas españolas, salvo honrosas excepciones invierten poco en innovación y menos en “aprendizaje organizacional”. Esto es realmente grave. Esto nos puede colocar a la cola de los países desarrollado y no tan desarrollados en poco tiempo. Hasta ahora nuestra economía esta seudo protegida, no por leyes, sino simplemente porque operamos básicamente en sectores intensivos en mano de obra como la construcción, muy preservados de la competencia de las empresas extranjeras. ¿Qué ocurrirá cuando tengamos que competir en actividades en donde el conocimiento, el saber hacer es clave, en abierta competencia con empresas de otros países? Pues posiblemente, por desia, por no haberlo cultivado, el saber de nuestras organizaciones este viejo, caduco obsoleto y no apto para competir. Entonces nuestros magníficos empresarios recurrirán una vez más al Estado para que les proteja, les de subvenciones para poder competir.

Fernando Giner. Dr.en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Alcalá. Profesor en el área de Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá. Dilatada experiencia como directivo en empresas bancarias, industriales y de consultoría. Compagina la docencia con la actividad consultora en empresas en materias de: organización, gestión del cambio y del conocimiento, información para la gestión, cuadros de mando y las tecnologías de la información. Autor de diferentes libros, numerosos artículos y conferenciante habitual. Su línea de investigación es la información en las organizaciones, la sociedad de la información y las tecnologías.Director del curso, Titulo Propio de Experto, en Dirección y Gestión de la Información y sus Tecnologías:diseño y desarrollo de los sistemas empresariales de información, organizado por la Universidad de Alcalá y Global Estrategias