Entre el mantel y el por si acaso
El mantel y el por si acaso condiciona una buena parte de nuestras vidas. La vida laboral española está regida en buena parte por estos dos elementos, lo que lleva a tener que dudar de las estadísticas que dicen que somos el país que más horas trabajamos. Posiblemente seamos el país que más horas permanecemos en el puesto de trabajo que es sensiblemente diferente. Una cosa es el ser productivo y otra el estar en el banquillo.
Es costumbre extendida entre nosotros resolver los temas o tratar cualquier asunto por nimio que sea en torno a una mesa, dedicando un buen espacio de tiempo a ello. Eso conlleva a que entre las 14horas y las 17 horas sea complejo y dificultoso realizar actividades críticas e importantes en la empresa española o mantener reuniones de trabajo en profundidad. Claro en ese espacio horario técnicamente muerto, los no jefes siguen normalmente en la oficina. Su sueldo no les permite darse una buena comida, y la empresa tampoco la paga, ya que no son jefes y por lo tanto se supone que no tienen reuniones de trabajo con comida incluida. Por lo tanto se supone que siguen trabajando.
A las 17 horas llega el jefe de turno, normalmente con ímpetus de demostrar que es el jefe. Por lo tanto suele iniciar una actividad frenética de reuniones, ver asuntos pendientes, planificar tareas..etc. Total que son las 20 horas y el empleado de turno, que tiene teóricamente jornada de 9 a 18, sigue en la oficina, a lo que mande su jefe.
Otra costumbre es la del por si acaso. Aquí se produce una cadena en cascada. Como a la postre todos dependemos de alguien, hasta el presidente, una buena parte de los jefes, de todo rango, suelen pensar “y si me llama”, pues aquí que me quedo. Claro eso obliga en muchas ocasiones a que los que dependen del jefe piensen lo mismo y actúen de la misma forma. ¿Hay trabajo que hacer? Posiblemente no, pero aquí sigo por si acaso. Total que dan las 20 horas y allí seguimos en la oficina que se está calentito en invierno y fresco en verano.
Me encantan esos países, todos los del entorno europeo occidental y una buena parte de los del continente americano, no hay nada más que viajar por cuestiones de trabajo a muchos de ellos para darse cuenta, que entre las 17 y las 18 horas todo el mundo, incluido los presidentes van recogiendo velas y se van retorno al hogar o a otros quehaceres más lúdicos.
Realmente no habría que promulgar leyes para conciliar vida laboral y familiar, bastaría con cambiar de actitudes y de costumbres, adoptando horarios más racionales, similares a los de nuestro entorno. Y no vale la excusa del clima, hay latitudes dónde el clima es tan bueno como el de aquí, y los horarios laborales son entre las 8 horas y las 18 horas. Está si sería una medida efectiva de poder dedicar un espacio diario de unas 4 horas a la vida familiar y del ocio. Claro, al no hacer esto hay que abrir las grandes superficies el domingo, costumbre que por cierto tampoco es habitual en los países de nuestro entorno.
Así que un bravo por Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional para Racionalizar Horarios, por el hecho de empezar a crear conciencia sobre este tema.
Otro tema a revisar que sólo mencionaré, para no extenderme demasiado, en la costumbre de salir de casa con un cafe con leche y en torno a las 10-11 horas darnos un buen desayuno.
¡Ah! otro día hablare de la cuestión relacionada con la aversión que muchos jefes, de todo rango, tienen a volver pronto a casa, y por lo tanto hay que alargar la jornada hasta que la mesa está puesta para la cena.
Realmente quién no es capaz de sacar eficientemente su trabajo en 7 u 8 horas tendría que hacérselo mirar, no por un médico, sino por un consultor de empresa. Algo pasa, mala organización, descoordinación, falta de comunicación o poca habilidades y aptitudes.
Habría que reflexionar seriamente sobre estos dos factores mencionados, bueno tres, a fin de ver la incidencia que tienen no solo en la vida familiar sino también en el poco progreso de la reforma en profundidad de nuestras organizaciones y formas de trabajo, que llevan a premiar más el estar que el ser (eficiente, productivo, cumplir objetivos..etc)

Fernando Giner. Dr.en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Alcalá. Profesor en el área de Dirección de Empresas en la Universidad de Alcalá. Dilatada experiencia como directivo en empresas bancarias, industriales y de consultoría. Compagina la docencia con la actividad consultora en empresas en materias de: organización, gestión del cambio y del conocimiento, información para la gestión, cuadros de mando y las tecnologías de la información. Autor de diferentes libros, numerosos artículos y conferenciante habitual. Las línea de trabajo e investigación son los sistemas de información, la transformación en las organizaciones con apoyo de las TIC y el cambio organizacional a través de la transformación de los RRHH. Direge varios programas de formación con Título Experto de la Universidad de Alcalá, tales como Programa ERP/SAP (RRHH y Finanzas), Programa Business Intelligence y la Gestión del Conocimiento y Programa de Dirección Eficaz de Personas en la Empresa
ano nimo dijo
entre ser y estar gilipollas yo no quiero ni ser ni estar
23 Enero 2006 | 11:01 AM